Partidos que se pierden antes de acabar, días que acaban peor que empezaron…

¿Qué fuerzas tienen un efecto dominó en nuestra conducta?

Algunos partidos de fútbol o baloncesto nos dejan unas cuantas reflexiones de las que podemos aprender en nuestra vida diaria; de entre todos los motivos para la prematura derrota y el rendimiento moral de un jugador o un equipo encontramos las siguientes:

- Falta de escucha de los movimientos de nuestros compañeros y de nuestro propio cuerpo; podemos percibir en algunos partidos cómo la mayoría de los jugadores estaban encerrados en sus propios pensamientos en lugar de abiertos a escuchar y percibir el sistema del que se supone deberían de formar parte como equipo, en la actitud serena del equipo ganador sin embargo podíamos ver cómo los jugadores se escuchaban al moverse, abrían la mirada para buscar las jugadas y bailaban con el equipo contrario, distrayéndolo como si de un niño sin conciencia se tratara. Y es que  a veces tenemos que ver cómo algunos equipos juegan de una forma mucho más individualista, torpe y agresiva; características propias de la inmadurez o inconsciencia tanto individual como grupal.

-  Una de las formas para abrir nuestra consciencia hacia el mundo exterior de forma tanto individual como grupal, se consigue tras el esfuerzo por la apertura de nuestros sentidos hacia lo que ocurre sensorialmente a nuestro alrededor; abrir el foco de nuestra atención al instante presente impidiendo así que seamos secuestrados por nuestras emociones y pensamientos negativos del estilo “vamos perdiendo”,  “ya no hay nada que hacer” o cualquier otro de los infinitos pensamientos catastróficos e irrealistas que nos distraen de la acción y que suelen provocar lo que los psicólogos llamamos “profecía autocumplida”.

La profecía autocumplida es una trampa que nos ponemos a nosotros mismos desde nuestro pensamiento; es aquello que por el hecho de tener una creencia como por ejemplo “voy a perder” o “somos peores que el equipo contrario” nuestra mente acaba respondiendo coherentemente con ese pensamiento, se bloquea, se nubla…y nosotros nos distraemos de la acción real y acabamos perdiendo el partido, suspendiendo un examen o fracasando en una entrevista, de forma en la que acabamos autocumpliendo las profecías o creencias que nosotros mismos habíamos creado anteriormente. Curioso ¿verdad?

Os preguntaréis ¿cómo podemos romper ese estilo de círculos viciosos que nos hacen perder un partido antes de acabarlo? Si crees que no es posible romper ese tipo de círculos viciosos actúa como si creyeras que es posible y cuando te pilles a ti mismo con pensamientos negativos o catastrofistas pregúntate ¿de qué me sirve pensar esto? ¿Qué otra cosa podría pensar? ¿Qué es lo peor que podría pasar si fracaso? Redirige tu atención hacia pensamientos positivos del tipo “Si perdemos aprenderemos de esta situación y saldremos reforzados”, en lugar de pensar en el fracaso redirige tu atención en las sensaciones del momento presente, en aquellas cosas que puedes hacer ahora para influir en el resultado y en el juego de tu equipo… libérate de la necesidad de lamentarte de tus pérdidas o fracasos y actúa como si no fueran más que indicaciones de las cosas que necesitas aprender para un nuevo, abierto y lúcido futuro. De esta forma todos los días acabarás aprendiendo algo nuevo y viviendo nuevas experiencias en lugar de perdiendo partidos antes de empezarlos.

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