La Clave de Sol: Aceptación Consciente

 En principio nadie es amigo ni enemigo de nadie; sino que en la interacción de ambas personas surge la amistad  o no surge dependiendo de muchos factores; sin embargo, hay investigaciones en Psicología que indican que aquellas cosas que no nos gustan de los demás son un claro reflejo de nuestros propios errores, complejos o miedos.

Por eso, personalmente cuando siento que rechazo a alguien, trato de acercarme y ver qué es lo que me mueve por dentro cuando interactúo con esa persona, qué aspectos son los que me molestan o con qué adjetivos le definiría; a veces escribo esos adjetivos en una lista y al verlos escritos trato de ver en qué situaciones se me hubiera podido definir con ese mismo adjetivo y qué es lo que realmente me molesta de encontrarme con ese tipo de persona. Hacer esta clase de ejercicios, nos ayuda a aprender de nuestra inconsciencia, a mirarnos en los ojos de los otros y a ampliar nuestra nuestros puntos de vista, pues al final se define como inexorable verdad el hecho de que todos somos la misma esencia y detrás de los ojos de esa persona podríamos estar nosotros mismos.

                                 

Esta semana os invito a reflexionar sobre esta idea y más ahora que se acercan fechas en las que culturalmente tratamos de abrir el corazón y generar buenos deseos para todos, incluso para nuestros “enemigos.”  Os invito a salir a la calle y mirar a los ojos de la gente pensando que dentro de cada uno de esos cuerpos podrías estar tú mismo/a, a tratar de comprender profundamente sus expresiones faciales, sus posturas corporales y el brillo de sus miradas. ¿Has pensado alguna vez amigo lector, que nunca vas a poder mirarte a la cara a ti mismo y que por tanto nunca vas a saber cómo es ver tu cara en realidad? Sólo podemos ser observados directamente a través de los demás y los demás a través de nosotros; sin embargo cada vez observamos y escuchamos con menos atención porque estamos ocupados en otras cosas “más importantes”

Y si pudieras verte a ti mismo; ¿Te gustaría compartir una cena contigo mismo?  Cuando la mirada está nublada por el pensamiento y la preocupación, es difícil hacer amigos a los que aceptar incondicionalmente y es todavía más difícil aceptarse a uno mismo y hacernos amigos de nuestros errores, de nuestros miedos, de nuestra ansiedad o de nuestro dolor.

A veces nos resulta más fácil degradarnos a nosotros mismos, quejarnos, castigar a otros que nos rodean o simplemente hacernos la vida imposible, antes que permitirnos perdonarnos, aceptar nuestros errores y permitirnos cambiar aquello que nos hace infelices.

¿Qué pasaría si en lugar de tratar de evitar los nervios o cualquier otro tipo de problema tratásemos de abrazarlos como en un acto de amistad y aceptación?

En Psicología como en la vida, casi todo se puede explicar con la gráfica de la curva normal y sólo si transitamos el camino podremos ver el final de esta curva; podemos hacernos el camino más fácil y agradable, con la comprensión y el respeto o podemos ser nuestro peor enemigo e impedirnos a nosotros mismos recorrer nuestro camino.

Nuestras decisiones son como la clave de Sol que al inicio de cada historia o pentagrama marcarán el compás de la música escrita o de las experiencias vividas; pero la sabiduría está en aceptar cada nota, encontrar los silencios y apreciar lo bello que puede ser simplemente escuchar la respiración que acompaña en cada latido.

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